Hola.
Han pasado ya 20 meses desde que el caprichoso destino nos reunió, en ese entonces tal vez no comprendíamos mucho el motivo.
Más allá de preguntas o respuestas, solamente existía la certeza que aquella reunión era un regalo, probablemente porque nuestros caminos son escritos por la mano de Dios.
El tiempo ha ido pasando entre alegrías y dificultades, con una amistad que lejos de apagarse, se ha arraigado en cada uno de nosotros con profundas raíces.
Las circunstancias a veces pueden ser adversas, pero hemos sabido encontrar en cada uno de nosotros el apoyo necesario para seguir adelante.
Podemos ser tan distintos, que nadie entendería que entre esa diversidad existen coincidencias que nos hacen ser tan amigos.
No sé lo que nos depare el futuro, pero estoy segura en el presente, que estamos en el momento y el lugar en que Dios nos quiere tener.
Ya que nuestras profundas raíces han contribuido a no dejarnos vencer por las fuertes sacudidas de la maldad y sobre todo, Gracias a Dios, a florecer y dar frutos en medio de la adversidad.
Después de tanto tiempo tengo la probable respuesta…
Mateo 18:18-20
“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, le será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregaos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”
Gracias Dios, por darme amigos
Gracias amigos, porque en medio de nosotros está Dios.